Imagen referencial: Prensa Ágil

Cada vez más familias reservan el 27 de octubre para honrar a perros, gatos y otros animales que ya partieron. En Ecuador, la costumbre encuentra espacio entre quienes desean mantener vivo el recuerdo de sus compañeros más fieles.

Una fotografía, un plato con agua y aquel juguete que todavía permanece guardado pueden tener un significado especial este 27 de octubre. La fecha se ha convertido para muchas familias en una oportunidad para recordar a las mascotas que murieron, pero dejaron una huella difícil de borrar.

La costumbre de dedicar una ofrenda a los animales de compañía tomó fuerza a partir de las celebraciones del Día de Muertos y, con los años, traspasó fronteras. Aunque el 27 de octubre no constituye una conmemoración oficial en Ecuador, algunas familias ya han adoptado este homenaje y preparan pequeños altares para perros, gatos, aves, conejos y otros animales que formaron parte de sus hogares.

La práctica encuentra un vínculo especial con Ecuador, donde recordar a quienes partieron forma parte de una tradición profundamente arraigada. Cada 2 de noviembre, el Día de los Difuntos reúne costumbres ancestrales y religiosas, con visitas a cementerios, ofrendas y alimentos tradicionales como la colada morada y las guaguas de pan.

Ahora, ese sentimiento de memoria y gratitud también alcanza a los animales que fueron considerados parte de la familia.

¿Cómo preparar una ofrenda para una mascota?

No hace falta un altar grande ni costoso. Un pequeño espacio de la casa puede convertirse en un lugar especial para recordar.

La fotografía de la mascota puede ocupar el centro de la ofrenda. Frente a ella se puede colocar un recipiente con agua y una pequeña porción de su comida o premio favorito.

También se puede añadir su collar, placa, juguete, manta o algún objeto que recuerde momentos compartidos. Las flores aportan un significado especial al homenaje y, entre quienes siguen la tradición del Día de Muertos, el cempasúchil representa simbólicamente el camino de regreso.

Una vela o una luz puede completar la ofrenda como símbolo de guía y recuerdo. Si existen niños pequeños u otros animales en casa, una vela eléctrica es una opción más segura.

No existe un orden obligatorio ni una cantidad exacta de objetos. También se puede colocar una carta, un dibujo o unas palabras de agradecimiento. Lo importante es que cada elemento tenga un significado para la familia.

La costumbre también ha encontrado espacio en otros países de América Latina, donde personas que perdieron a sus mascotas han comenzado a dedicar esta fecha a su memoria.

Para algunos será una tradición; para otros, simplemente un acto de amor. Pero detrás de cada fotografía habrá una historia distinta: la del perro que esperaba junto a la puerta, el gato que tenía su rincón favorito o aquel pequeño compañero que alguna vez hizo de una casa un lugar más feliz.

Este 27 de octubre, una ofrenda puede ser una forma sencilla de decir que, aunque ya no estén físicamente, hay animalitos que nunca dejan de tener un lugar en casa.

Por prensaag