El veto definitivo a los aspirantes de la oposición altera el panorama político provincia.

En la recta final hacia las urnas del 29 de noviembre, la carrera por la Prefectura de Manabí tomó un giro drástico. El Tribunal Contencioso Electoral (TCE) descartó la impugnación de Luisa González y ratificó la postura del Consejo Nacional Electoral (CNE), organismo que negó la inscripción de su candidatura por incumplimiento de requisitos. La resolución de última instancia excluyó también al asambleísta Jaime Estrada, otra de las cartas de la Revolución Ciudadana (RC) para dicha dignidad.
Debido a la suspensión de nueve meses que pesa sobre la Revolución Ciudadana, el movimiento buscó alianzas estratégicas. La organización intentó inscribir a González en alianza con Pachakutik y a Estrada con la lista Sí Podemos; sin embargo, el CNE rechazó ambas alternativas. Tras el fallo definitivo, la dirigencia del correísmo calificó el hecho como una gravísima ruptura del orden democrático en el país y acusó al movimiento ADN, liderado por el presidente Daniel Noboa, de promover la objeción electoral. Por su parte, el partido de gobierno y el primer mandatario negaron cualquier tipo de persecución política contra los aspirantes de la oposición.
Como respuesta institucional y frente a esta medida, la Revolución Ciudadana impulsa el voto nulo para forzar nuevos comicios en la provincia. La presidenta de la agrupación, Gabriela Rivadeneira, confirmó esta estrategia para la Prefectura de Manabí y recordó que, si esta opción alcanza la mitad más uno de los sufragios válidos, la ley exige convocar a un nuevo proceso electoral en la jurisdicción. Entre tanto, González agradeció en redes sociales la solidaridad de sus coidearios ante la resolución que la excluye de la contienda.
