El Parque Seminario abrió espacio a La Mesa de los Muertos, una costumbre costeña que honra a quienes ya partieron a través de alimentos, recuerdos y símbolos familiares.
La actividad busca preservar una tradición con fuerte arraigo en comunidades de Santa Elena y acercarla a nuevas generaciones.

Una mesa cubierta de alimentos, bebidas y recuerdos transformó el Parque Seminario de Guayaquil en un espacio dedicado a la memoria. La ciudad acogió una nueva edición de La Mesa de los Muertos, una tradición costeña que conserva una forma particular de recordar a familiares y seres queridos fallecidos.

La actividad formó parte del programa Cultura en Movimiento, impulsado por la Dirección de Patrimonio Cultural del Municipio de Guayaquil. La propuesta reunió elementos propios de esta costumbre, entre ellos frutas, panes, guaguas de pan y productos vinculados con la preparación de la colada morada.

El sentido de la tradición se concentra en colocar sobre una mesa aquellos alimentos y bebidas que eran del gusto de la persona fallecida. De esta forma, las familias construyen un homenaje que une recuerdos, gastronomía y afecto.

La costumbre también distingue dos fechas. El 1 de noviembre está dedicado a los niños fallecidos y las mesas pueden incluir dulces, frutas y juguetes. El 2 de noviembre corresponde al recuerdo de los adultos. Esta manifestación cultural conserva un fuerte arraigo en comunidades de la provincia de Santa Elena.

Imagen referencial: Prensa Ágil

La gastronomía costeña aporta preparaciones propias a esta conmemoración, como la torta de camote, la yuca, la chicha de maíz, la colada de arroz con panela y el pan de muerto. Con el paso de los años, productos de tradición andina, como la colada morada y las guaguas de pan, también encontraron espacio dentro de estas prácticas en la Costa.

La jornada en el Parque Seminario representó la segunda edición consecutiva de esta iniciativa. Más allá de recordar a quienes ya no están, la propuesta busca transmitir conocimientos, costumbres y formas de entender la memoria familiar a las nuevas generaciones.

En medio de una ciudad marcada por cambios constantes, La Mesa de los Muertos recupera una expresión cultural que recuerda que la identidad también permanece en los sabores, los relatos familiares y las tradiciones que pasan de una generación a otra.

Por prensaag