El artillero ecuatoriano erró su cobro en la definición desde los doce pasos y la prensa bonaerense no tuvo piedad. Su leve gesto de tranquilidad tras la falla desató una ola de duras críticas en las plataformas digitales.

El fútbol argentino no perdona el mínimo descuido y Enner Valencia lo comprobó de la manera más amarga. El atacante tricolor, quien saltó al campo de juego al minuto 61 para destrabar el duro choque entre Boca Juniors y Vélez Sarsfield por la Copa Argentina, pasó de ser la gran apuesta ofensiva a convertirse en el blanco principal de los dardos mediáticos.
La tensión alcanzó su punto cúlmine durante la definición desde los doce pasos. Valencia asumió la responsabilidad del tercer cobro xeneize, pero su remate careció de la potencia necesaria y el portero rival adivinó la trayectoria del balón. Aunque el club de la Ribera logró el boleto a la siguiente ronda gracias al desempeño final de su guardameta, el fallo del ariete no pasó desapercibido para los analistas deportivos.
Más allá del error técnico en la ejecución, lo que provocó una auténtica tormenta en las mesas de debate fue la reacción del jugador tras la jugada. Diversos comunicadores y analistas de la televisión bonaerense calificaron su leve sonrisa al retornar al centro del campo como una muestra de indiferencia. Esta postura desató de inmediato el malestar entre los fanáticos, quienes exigen un rendimiento a la altura de su trayectoria internacional.
Las plataformas digitales y los programas deportivos de la noche no dieron tregua. La prensa local cuestionó con dureza su falta de adaptación al ritmo del balompié rioplatense y puso en duda su jerarquía dentro del plantel. Ahora, el histórico goleador de la Selección de Ecuador enfrenta la urgente misión de acallar los rumores con anotaciones y recuperar la confianza de una hinchada que exige resultados inmediatos.
