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El mandatario estadounidense combinó la política exterior con su campaña política ante la Asamblea General, donde planteó una contundente postura frente al gobierno de Teherán.

Fuente: El País

El podio de la Asamblea General de las Naciones Unidas se convirtió en el escenario de una severa advertencia hacia el régimen de Teherán. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su intervención ante la comunidad internacional para lanzar un mensaje directo a las autoridades iraníes: o aceptan un pacto definitivo para el cese total de su desarrollo nuclear, o enfrentarán las consecuencias más drásticas de la fuerza militar de su país.

La postura del gobernante norteamericano no dejó espacio para ambigüedades. Durante su alocución, planteó de forma explícita la dicotomía de negociar una salida diplomática o proceder con la neutralización completa de la estructura de la República Islámica. Según sus palabras, todas las alternativas estratégicas continúan sobre la mesa si las conversaciones no derivan en compromisos verificables a corto plazo.

Más allá del ámbito internacional, el discurso reflejó un marcado acento en la política doméstica del país norteamericano. El jefe de Estado abordó la cercanía de las elecciones legislativas de mitad de mandato y sostuvo que el gobierno iraní posterga cualquier entendimiento a la espera de los resultados electorales. No obstante, pronosticó un acuerdo rápido tras la jornada electoral y reafirmó su respaldo a los candidatos de su agrupación política.

El pronunciamiento incluyó además cuestionamientos hacia varios países de la región latinoamericana. Durante la sesión, calificó a Cuba como un sistema agotado abocado al colapso, lo que motivó el retiro inmediato de los representantes diplomáticos de ese país del recinto. Asimismo, advirtió sobre la aplicación de medidas comerciales y sanciones económicas severas contra las naciones que mantengan relaciones comerciales con los adversarios de Washington.

Por prensaag