El cruce de ofensivas reactiva la alerta en la ruta por donde fluye la quinta parte del petróleo global, mientras la Casa Blanca descarta nuevos pactos y apuesta al aislamiento financiero de la nación persa.

La tensión militar en Oriente Próximo registra un peligroso incremento. Las fuerzas armadas de Estados Unidos ejecutaron una nueva serie de bombardeos sobre posiciones iraníes, la segunda ofensiva en menos de 48 horas. Esta acción provocó una inmediata represalia por parte de Teherán, cuyas fuerzas atacaron instalaciones militares estadounidenses situadas en Jordania durante la noche del martes y la madrugada del miércoles. Hasta el momento, fuentes oficiales de la región no reportan bajas en las filas de Estados Unidos tras esta respuesta.

El Comando Central de Estados Unidos confirmó que sus operaciones comenzaron al mediodía, hora de Washington, dirigidas contra la Guardia Revolucionaria Islámica.

Según el mando norteamericano, la ofensiva es una respuesta a las agresiones previas contra sus soldados y a los planes de Irán para colocar minas y atacar buques mercantes en el estratégico estrecho de Ormuz. Por su parte, medios del país asiático reportaron impactos en el aeropuerto de Jiroft, en la base de Bandar Abbas y en localidades como Sirik y Jask. Las autoridades iraníes denunciaron que un ataque en la localidad de Kuhestak causó la muerte de cuatro personas, entre ellas un menor de edad, y dejó más de cincuenta heridos durante la celebración de una boda.

El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó la magnitud de los ataques y amenazó con una ofensiva aún mayor si el régimen de Teherán decide continuar con las hostilidades. En declaraciones a la cadena de televisión Fox News, el mandatario advirtió que el país persa corre el riesgo de sufrir una destrucción absoluta si opta por una contestación violenta. Asimismo, Trump descartó futuros contactos diplomáticos y calificó de «papel mojado» el acuerdo de alto el fuego de sesenta días firmado en junio, el cual expiró el pasado 17 de agosto sin que se lograra un pacto definitivo.

Este intercambio de fuego es el primero en casi un mes y coincide con los esfuerzos de Washington por habilitar rutas comerciales alternativas en el estrecho de Ormuz. Por este paso circulaba el 20 % del gas y petróleo del mundo antes del inicio del conflicto el 28 de febrero. En paralelo a la acción de las armas, la Casa Blanca anunció la Operación Paria Económico, una estrategia de sanciones directas y secundarias destinada a aislar de forma absoluta al régimen iraní y forzar su rendición mediante el ahogo de su soporte internacional. Debido a la gravedad de los acontecimientos, las embajadas estadounidenses en Jordania y Catar emitieron advertencias de seguridad ante probables cancelaciones de vuelos y cierres de espacios aéreos.

Por prensaag

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